Gracias al enorme gesto de Verónica Cambres...
![]() |
| Diario Actualidad de Mercedes |
Matías C.-
Mi primer disco lo compré en Magadán, era un CD de Marilyn Manson (Mechanical Animals) allá por el año '98, cuando en MTV resonaba los Smashing Pumpkins (Perfect) y Natalie Imbruglia (Torn). Luego le sucedieron compras de cartuchos de consola de videojuegos -family, sega-, más discos (hasta de Arjona cuento en el haber) Lo cierto es que, llevara o no algún artículo del local, Magadán proponía un ingreso a través de un pasillo laberíntico de música y tecnología, en el que un adolescente con chispas en los ojos y $50 en el bolsillo, podía soñar con tocar las fibras arcanas de la polifonía y de los mundos entrañables del Súper Mario Bros.
![]() |
El local en su apogeo |
Esta mañana pasé junto al local, como casi cada día por el rigor de la rutina laboral. Y lo encontré desmantelado y vacío. Magadán cerró, pero sólo físicamente. Hay demasiada carga emotiva impresa en mi retina, sostenida durante tantos años de exposición de ensoñación que, ante cada vistazo que le dirijo al local, al día de hoy, un filtro córneo todavía logra dimensionar los carreteles de discos compactos en mitad del pasillo, a las consolas de videojuegos y entretenimiento sobre el escaparate derecho, y los instrumentos ancestrales que aquellos dotados de talento musical logran darle vida sobre el escaparate izquierdo. Y luego, continúo mi marcha silbando por lo bajo, un tema de Charly acaso, o del Indio, que todavía reverberan en las entrañas del espacio-tiempo, depositados por los parlantes de Magadán de antaño.
![]() |
Street view, 2018 |
Matías C.-